Familia:
Vladimir
Vladimirovich Putin nació en Leningrado - 7 de octubre de 1952. Su padre,
Vladimir Spiridonovich (1911-1999) - antes del comienzo de la Segunda Guerra
Mundial sirvió en la Armada. Y durante la guerra librada en el 330
Regimiento de Infantería, 86º División. Después de la victoria, dejó el
ejército y tomó un maestro en la planta de Leningrado el nombre de Egorov, que
produce vehículos de pasajeros de los ferrocarriles. Vladimira madre
Putina - Maria Ivanovna Shemilova (1911-1998) - se mantuvo en la parte trasera
en Leningrado, sobrevivió el bloqueo durante la guerra. Después de la
guerra, ella también se puso a trabajar en la planta.
Cabe decir más sobre su abuelo Spiridon Ivanovich
- que era un chef muy famoso, preparado para los más altos funcionarios del
Estado de la URSS. Incluyendo, por Stalin y Lenin.
Vladimir Putin tenía dos hermanos mayores. Es cierto que nunca los había visto, ambos murieron antes de nacer. Así, Victor (1940-1942) murió de difteria durante el sitio de Leningrado. Albert murió antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
Vladimir vivía con sus padres en un pequeño apartamento
comunal en el №12 casa en Baskov Lane. Fui a la escuela a la edad de 8
años. Al principio estudió en la institución educativa №193, y 5 clases
trasladó a spetsuchilische en el Instituto de Tecnología, donde se graduó en
1970. Por cierto, fue durante sus años escolares, Putin se interesó en el
judo. Aunque los padres no aprueban mucho de las lecciones hijo, el joven
no se dio por vencido el deporte, sobre todo porque bastante bien, ya que cada
vez que el entrenador dijo.
Inmediatamente después de la escuela joven Putin entró
facultad de Derecho de la Universidad Estatal de Leningrado. La elección
de la universidad era ciertamente no es una coincidencia. Putin desde la
infancia era un apasionado de las películas soviéticas sobre espías y quería
trabajar en el sistema de seguridad del Estado. Por cierto, fue en LSU
estudiante se reunió con Vladimir Anatoliem Sobchakom, que era un profesor
asistente de la Universidad.
Putin
en la KGV
"Los antiguos miembros de los
servicios de inteligencia no existen", se suele decir en Rusia y
parece que el presidente de Rusia, Vladimir Putín, que trabajó en el KGB entre
1975 y 1991, es la prueba de que esa afirmación es cierta. No parece probable
que vaya a alardear de su puesto en los servicios de inteligencia soviéticos,
lo que incluye los años que pasó en Dresde (1985-89), en la antigua República
Democrática Alemana. Apenas se sabe nada sobre las operaciones en las que
participó o los agentes extranjeros con los que trabajó. Sin embargo, vamos a
tratar de resumir lo que se conoce.
Trabajo
rutinario
Putin era un agente bastante joven
cuando lo destinaron a Alemania del Este. Tenía 33 años, estaba casado con
Liudmila (su actual exmujer) y ya había nacido su hija María (la más
joven, Ekaterina, nació en Dresde en 1986). Tras completar su formación en la
Academia de Inteligencia Extranjera en Moscú, Putin, que habla alemán de manera
fluida, tuvo que elegir: esperar años para que lo enviaran a Alemania Federal o
ir directamente al Este. Eligió la segunda opción.
En el libro
de entrevistas 'En primera persona', Putin recuerda que los agentes
del KGB estaban interesados en reunir toda la información vinculada con el
adversario estratégico; es decir, la OTAN. Afirma, modestamente, que su trabajo
era "bastante rutinario" y enumera las cosas que solía hacer:
reclutar informantes, reunir información y enviarla a Moscú.
Este año, en una entrevista para el canal de televisión
estatal Rossiya 24, Putin declaró que todo su trabajo en
aquella época estaba vinculado con actividades ilegales de inteligencia. Si
tenemos en cuenta que Putin era un agente legal del KGB, eso significa que
estaba en contacto con residentes ilegales y les ayudaba a estar en contacto
con 'el centro'.
Como presidente de Rusia, parece
que Putin recuerda con afecto los años en Alemania y no se olvida de sus
antiguos compañeros. Por ejemplo, este año visitó personalmente y felicitó a
Lázar Moiséiev con motivo de su 90 cumpleaños. Moiséiev fue su antiguo jefe,
representante del KGB en el Ministerio de Seguridad del Estado de Alemania
Democrática.
Bebiendo cerveza con los vecinos
de la Stasi
La exmujer de Putin, Liudmila,
afirmó en una entrevista que la familia se quedó impresionada por la limpieza y
la organización alemanas. El propio mandatario confesó que ganó unos 12 kg
durante su estancia en Alemania, debido a las cerveza que bebía para relajarse
cuando terminaba su dura jornada laboral como agente del KGB. Tras volver a
Rusia perdió ese peso, quizá porque la cerveza rusa de los años 90 no estaba
tan buena.
Según Liudmila, las cenas
familiares eran habituales y también solían invitar a compañeros de trabajo
rusos y alemanes. Seguramente, entre ellos había miembros de la Stasi, la
policía secreta, ya que los oficiales eran vecinos de Putin.
La familia no tenía una vida
lujosa, ha afirmado Putin. El único dinero que consiguieron ahorrar fue para
comprar un automóvil, que no era fácil en los países socialistas. Liudmila
afirmó en una entrevista que parecía que los empleados de la Stasi hacían más
dinero que los del KGB.
Putin y una muchedumbre de
alemanes enfurecidos.
En 1989, las cosas cambiaron
totalmente para los miembros de la Stasi, cuando cayó el Muro de
Berlín y comenzó la reunificación de Alemania. El 5 de diciembre de ese
año, Putin vio como una masa de ciudadanos enfurecidos atacaba el Ministerio de
Seguridad Estatal, situado en la misma calle que el cuartel general del KGB, y
supuso que también iban a saquear sus oficinas. Putin trató de ponerse en
contacto con la oficina de Moscú, pero nadie respondió, de modo que tomó la
iniciativa.
Tal y como recuerda Siegfrid Dannat, que estaba entre los miembros
de la muchedumbre, un oficial ruso salió del edificio y se acercó a la gente.
Dijo que tenían que alejarse del edificio porque era territorio soviético y que
los guardias armados estaban preparados para disparar si alguien trataba de
entrar. Dannat explica que el oficial era educado y que hablaba bien alemán.
Sus palabras calmaron a la muchedumbre (nadie quería que hubiera un baño de
sangre), de modo que se fueron de las oficinas del KGB.
Putin, que era aquel oficial, no
tuvo mucho tiempo para disfrutar de su triunfo. Durante varios días, tanto él
como sus compañeros se dedicaron a destruir todo el material vinculado a las
actividades del KGB en Alemania Oriental. Los documentos más valiosos se
llevaron a Moscú, mientras que todo lo demás se quemó. "Lo quemábamos de
día y de noche", dice Putin. "Quemamos tanto papel que hasta el
horno se rompió". Poco después, Putin y su familia abandonaron Dresde.
Su misión había terminado, como también lo hacía la presencia del KGB en
Alemania.
Putin y el ateísmo:
Putin y el ateísmo:
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Fuentes: putin.life; actualidad.rt.com citando a Oleg Yegorov.
Video: Youtube.com
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